Manifiesto de las matemáticas humanistas
Nosotros, los abajo firmantes, queremos que el encuentro con las matemáticas ayude a las personas a descubrir sus posibilidades y a sentirse autoras de su propia vida.
Nuestro enfoque se basa en el protagonismo, la profundidad académica inagotable y la accesibilidad: el derecho a ser uno mismo, la posibilidad de llegar tan lejos como lo permitan el interés, las fuerzas y las ganas, y la convicción de que este derecho y esta posibilidad pertenecen a cada niño.
El niño, protagonista de su propia educación
Tiene sus propios pensamientos, sentimientos, preguntas, intereses y su propio ritmo. Todo eso importa a cualquier edad.
Creamos un marco en el que se puede proponer, elegir, dudar, discrepar y decir sin miedo «no lo entiendo».
Respondemos por el entorno, el contenido, los límites y el apoyo. Ayudamos al niño a participar cada vez más en las decisiones sobre su propio aprendizaje. Esa autonomía crece junto con él.
El desarrollo no tiene un techo fijado de antemano
Procuramos ofrecer tanta profundidad y complejidad como la persona esté dispuesta a asumir a su propio ritmo.
Si las matemáticas le apasionan, el camino debe seguir abierto: hasta el más alto nivel olímpico, la investigación propia y los descubrimientos.
No le asignamos al niño un límite de capacidades. Y no convertimos las cumbres alcanzables en metas obligatorias.
Las matemáticas no son un privilegio
El encuentro con unas matemáticas vivas y profundas no debe depender de dónde vive el niño, a qué escuela va, cuánto puede pagar su familia ni de cuáles sean sus particularidades.
Aspiramos a que literalmente cada niño tenga acceso a unas matemáticas en las que se le respete como participante y en las que el camino siga abierto ante él.
No consideramos estas matemáticas patrimonio de un grupo selecto: los «capaces», los «preparados» o quienes tuvieron suerte con su entorno. Buscamos formatos, materiales y formas de apoyo que eliminen barreras, en lugar de seleccionar a quienes lo merecen.
«Yo puedo»
Procuramos que cada encuentro le dé al niño más motivos para confiar en sus propias fuerzas.
Encontré mi propia manera. Comprobé una conjetura. Noté un error. Pedí ayuda. Avancé en un problema que al principio parecía inabordable.
La dificultad y el fracaso también forman parte de esta experiencia. Ayudamos a atravesarlos conservando el respeto por uno mismo y la posibilidad de volver a intentarlo.
«Entiendo»
Creamos un espacio en el que se puede preguntar con valentía: «¿Por qué?», «¿Cómo exactamente?», «¿De dónde se deduce esto?»
Las palabras «no lo entiendo» son el punto de partida de una investigación. El niño no necesita fingir que entiende para ganarse la aprobación ni para no retrasar a los demás.
Damos tiempo para pensar, probar, equivocarse, conversar y volver atrás. Nos importa que detrás de cada respuesta surjan una comprensión propia y una postura propia ante la pregunta.
Así nace poco a poco la confianza en el propio pensamiento: «Soy capaz de entenderlo. Si ahora no está claro, puedo buscar un enfoque, hacer preguntas y pedir ayuda».
La dificultad exige un entorno seguro
Las matemáticas exigen esfuerzo. En ellas hay desconcierto, cansancio y búsquedas largas.
Creamos condiciones en las que el niño pueda enfrentarse a una dificultad a su medida: un ritmo claro, problemas con sentido, tiempo para intentarlo por su cuenta, ayuda a mano y la posibilidad de descansar.
Tenemos en cuenta la edad, el estado y las particularidades del niño. Proponemos retos y acompañamos el avance. Ayudamos a aprender poco a poco a sostener la incertidumbre y a esforzarse por lo que tiene sentido.
La dignidad es incondicional
No usamos el miedo, la vergüenza, las calificaciones, la comparación ni la coacción como herramientas de aprendizaje.
Hablamos de soluciones, razonamientos y formas de actuar. Ayudamos a ver qué ya salió bien, dónde surgió la dificultad y qué se puede probar después.
La rapidez, la cantidad de errores y los resultados en olimpiadas no dicen nada del valor de una persona. El respeto y la amabilidad no hay que ganárselos con éxitos.
El encuentro con las matemáticas puede continuar de muchas maneras
Para algunos, las matemáticas se convertirán en su pasión y en un superpoder.
Otros sentirán: «Con las matemáticas me va bien. Puedo usarlas y entender lo que haga falta cuando lo necesite».
Otros se conocerán mejor y descubrirán que su interés está en otro campo. Les ayudaremos a distinguir su propia preferencia, el miedo, el cansancio y las secuelas de una mala experiencia, y valoraremos su elección.
Queremos que cada persona salga del encuentro con las matemáticas con más confianza en sí misma, valentía para hacer preguntas y libertad para elegir su propio camino.
Yo puedo. Lo consigo. Entiendo lo complejo. Descubro. Me interesa. Elijo. Mi elección importa.